domenica 27 novembre 2011

Francisco de Goya y Lucientes

FRANCISCO DE GOYA

Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) representa, junto con Velázquez y Picasso, la cumbre del arte pictórico español. Goya es pintor del color y de la pincelada suelta, casi impresionista. Fue un artista polifacético que se interesó por la pintura y el dibujo y por las técnicas que permitían una difusión generalizada de sus trabajos, como era el grabado sobre plancha de metal o sobre piedra. Cultivó el óleo, el fresco, el grabado, el aguafuerte y la litografía. Su vanguardismo marcó el camino a las innovaciones del siglo XIX.

Las Pinturas Negras, Saturno, Museo del Prado


Goya inicia su carrera artística a los catorce años (1760), cuando ingresa en el taller del pintor zaragozano José Luzán. Allí aprende los rudimentos de la pintura y del dibujo, copiando estampas y temas devocionales.
Mientras intenta, con escasa fortuna, ganar una beca de estudios en Madrid, Goya ejecuta encargos de tema religioso para los jesuitas y algunos nobles aragoneses. Sus protectores eclesiásticos facilitaron su viaje a Italia, en torno a 1771, durante el que ejecutó ejercicios de aire clasicista y tema mitológico o convencional.
A su regreso de Italia, Goya emprende interesantes conjuntos de asunto religioso. Estas obras y el apoyo de su maestro Francisco Bayeu, con cuya hermana se casa en 1773, le abren las puertas de la Corte en Madrid. De 1775 a 1792 pintó los sesenta y tres “cartones” (modelos pintados para confección de tapices) de asunto costumbrista y colorido rococó de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara con destino a los palacios reales de El Escorial y El Prado . Su fama de excelente retratista se extendió por la corte y en 1776 fue nombrado pintor del Rey. Pintó entonces cartones y cuadros de pincelada suelta y temas amables, como La gallina ciega. En la Corte conoce la obra de Velázquez, a quien estudia en detalle copiando sus obras al óleo y en una magnífica serie de grabados.

La gallina ciega, Museo del Prado


En 1780 Goya ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con un Cristo en la Cruz. Gracias a su cuñado, se le encarga pintar una cúpula en la Basílica del Pilar, honor reservado a los grandes pintores de la época. En esta obra, fuertemente discutida durante su ejecución por Bayeu y los promotores, Goya rompe con las convenciones del neoclasicismo y consolida su original visión de la pintura.
En la última década del siglo, Goya acusa el enrarecimiento del clima sociopolítico. La sordera transformó su carácter, el artista dio rienda suelta a la expresión de su mundo interior y sustituyó el tono amable de su pintura anterior por un universo dramático y sombrío. Estas experiencias maduran sus dotes investigadoras y extreman sus posiciones críticas. De esa época proceden los retratos de personajes llenos de vida, intensamente realistas: La familia de Carlos IV (M. del Prado).

La familia de Carlos IV,   Museo del Prado


Goya realizó espléndidos retratos de personajes femeninos: La Maja desnuda y la Maja vestida (M. del Prado). 
Maja desnuda, Museo del Prado

 

Maja vestida, Museo del Prado

 

En 1789 fue nombrado pintor de cámara y publicó la colección de aguafuertes titulada los Caprichos, inteligente crítica social. Oscurantismo, supersticiones, prostitución, infidelidad y otros vicios fueron objeto de sus críticas. Los Caprichos significaron una ruptura radical con el academicismo y la artificiosidad de la pintura neoclásica.

Los Caprichos, El sueño de la razón produce monstruos, Museo del Prado


La evolución del artista hacia el pesimismo crítico se manifesta en las oscuras tonalidades de cuadros como Los disciplinantes (Academia de San Fernando) y sobre todo en sus pinturas sobre la Guerra de la Independencia: Los fusilamientos de la Moncloa, La carga de los mamelucos (M.del Prado), de elaboradas composiciones y personajes de intensa expresividad. La guerra le inspiró también la serie de grabados titulada Los desastres de la guerra.

Los fusilamientos de la Moncloa, Museo del Prado


En las Pinturas Negras, realizadas sobre las paredes de la Quinta del Sordo, su residencia madrileña, creó mundos tenebrosos, visiones apocalípticas, seres monstruosos, extraños, deformes y siniestros, situados en paisajes inquietantes. Goya extrema su esquematismo e inmediatez en torno a temas alucinados. Las Pinturas Negras son un precedente del expresionismo de finales del siglo XIX y comienzos del XX. 


La Romería de San Isidro, Museo del Prado


La serie de grabados La Tauromaquia, constituye una crónica sobre el violento mundo de los toros. Su atracción por lo onírico se manifiesta en la serie de los Disparates, de temática relacionada con la de las Pinturas Negras.
Goya abandonó la opresiva corte de Fernando VII y se refugió en la ciudad francesa de Burdeos. En esa ciudad, donde moriría en 1828, pintó La lechera de Burdeos, cuadro de suaves tonalidades y pinceladas cortas y sueltas, precursoras del impresionismo.

La lechera de Burdeos, Museo del Prado

Goya no sólo destaca por su dominio de las técnicas pictóricas disponibles en su momento, sino por la variedad de géneros y temas que exploró. Alcanzó la excelencia en la pintura religiosa, el retrato, la sátira social y política y la captación decorativa de escenas de la vida cotidiana, e investigó temas tan diversos como la brujería, el reportaje de actualidad o los efectos de la guerra.
Goya, sin perjuicio de su genialidad, desarrolló su estilo a partir de fuentes bien identificadas, que inspiraron tanto su manera de pintar como los temas que abordó. El estudio de su etapa aragonesa es imprescindible para comprender el origen y evolución de su obra. Inversamente, su influencia en la historia de la pintura y el grabado ha sido enorme, a pesar de que tuvo escasos discípulos directos.




“Historia del Arte” de España e Hispanoamérica. Edelsa, Grupo Didascalía.

http://goya.unizar.es/InfoGoya/Obra/Pintura.html
http://goya.unizar.es/InfoGoya/Obra/Obra.html






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